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Kia EV3: primer contacto en carretera con el eléctrico mexicano que enfrenta a la ansiedad de autonomía

21 de septiembre de 2026 · Deavy Guevara

Kia EV3 eléctrico blanco con techo negro, estacionado frente a un edificio de cristales dorados al atardecer, fabricado en México

Hasta 605 km de autonomía oficial, fabricación en Nuevo León y un recorrido real Guadalajara-Puerto Vallarta que llegó con 49% de batería sobrante. Así es el primer contacto.

La autonomía sigue siendo uno de los principales argumentos —y también una de las mayores dudas— del auto eléctrico. Por eso, más que sus cifras oficiales, el primer contacto con el nuevo Kia EV3 consistió en una prueba más interesante: llevarlo de Guadalajara a Puerto Vallarta y comprobar qué tan bien administra su batería fuera de la ciudad.

El resultado fue llamativo: tras recorrer la ruta a un ritmo de carretera cercano a los 120 km/h, la prueba llegó a Puerto Vallarta con 49% de batería restante y una autonomía indicada cercana a los 300 kilómetros, un registro convincente para un eléctrico compacto en un escenario donde la velocidad castiga el consumo.

El EV3 se produce en la planta de Pesquería, Nuevo León, y es pieza clave de la estrategia eléctrica de Kia en México. Usa una batería de ion-litio NMC de alta densidad y anuncia hasta 605 kilómetros de autonomía según configuración, una de las cifras más altas de su segmento. Antes del lanzamiento Kia realizó una validación intensa: cerca de 280,000 kilómetros de pruebas con 41 unidades, 251 cargadores y más de 200 ingenieros, incluidos climas variados y pruebas de infraestructura de carga en México y Norteamérica.

Al volante, el EV3 prioriza el confort sobre el carácter deportivo. La suspensión combina esquema McPherson al frente y multibrazo atrás, con una calibración que controla bien los movimientos de la carrocería; la dirección es ligera en ciudad, con buen radio de giro, y gana peso al subir la velocidad. En curva rápida, la dirección puede reaccionar algo más rápido que el chasís, un detalle perceptible en la transición de la media curva, pero coherente con un enfoque de uso cotidiano.

El pedal de freno también convence: la transición entre frenado convencional y regeneración es natural a velocidades medias y altas. La experiencia cambia en tráfico pesado, donde el sistema regenerativo puede sentirse menos progresivo en arranques y paradas repetitivos.

La cabina ofrece posición de manejo ligeramente elevada y buena visibilidad frontal y lateral; los asientos sujetan bien, aunque el respaldo se estrecha en la parte superior. Hay puertos USB-C en los costados de los asientos delanteros para los pasajeros de atrás, cajuela de 460 litros y un compartimento delantero de unos 25 litros. El sistema Harman Kardon de ocho bocinas mantiene buen balance entre graves, medios y agudos, y el ensamble general se siente sólido, algo más notable en un eléctrico por la ausencia del motor de combustión.

Fuera del auto, Kia busca resolver el ecosistema: incluye adaptador NACS a CCS1, estima un costo energético de unos 0.30 pesos por kilómetro, servicios cada 15,000 kilómetros (cerca de 2,080 pesos), asistencia SOS con call center y disponibilidad de refacciones en aproximadamente 24 horas, con la opción de sustituir módulos individuales de la batería en lugar del paquete completo.

La conclusión del primer recorrido es alentadora: más allá de pantallas, diseño o equipamiento, el EV3 ataca uno de los puntos que más frenan al comprador de un eléctrico: la sensación de que cada viaje largo exige planificar cargadores constantemente. Se ofrece en dos versiones: EV3 EX con 689,700 pesos y EV3 SXL con 767,700 pesos.